¿Como preparar galletas de chocolate y garbanzos con mantequilla de maní?

Utilizar legumbres en masas de repostería salada y dulce es algo cada vez más común que nos permite eliminar el gluten y sumar muchos nutrientes más saludables que las harinas refinadas. Y en estas galletas de chocolate no usamos harina de garbanzos, sino la legumbre cocida, debidamente triturada con otros ingredientes también muy nutritivos para lograr unas galletas con el punto justo de dulzor que nos llenarán de energía y saciedad.


La autora de la receta, Marta Greber, prepara estas galletas con su hija pequeña especialmente para el desayuno, dándonos así otra forma de consumir legumbres a primera hora y de aprovechar sus propiedades en un bocado que, a pesar de todo, debe ser ocasional. Aunque utilicemos un endulzante vegetal como el sirope de ágave, de arce o dátil, siguen siendo repostería y, aunque nutritivas, son muy energéticas.


Ingredientes:

Para 24 unidades

  • Garbanzos cocidos en conserva o caseros, escurridos 240 g

  • Mantequilla de cacahuete natural a temperatura ambiente 175 g

  • Sirope de ágave o arce o dátil 60 ml

  • Zumo de limón o naranja 5 ml

  • Esencia de vainilla (opcional) 5 ml

  • Levadura química (1 cucharadita) 4 g

  • Sal (1 buena pizca) 2 g

  • Chocolate negro de calidad, picado a cuchillo 100 g

Cómo hacer galletas de chocolate y garbanzos con mantequilla de cacahuete


  • Dificultad: Fácil

  • Tiempo total 30 m

  • Elaboración 20 m

  • Cocción 10 m

  • Reposo 10 m


Precalentar el horno a 175ºC con aire o 180ºC con calor arriba y abajo. Preparar una bandeja de horno con papel sulfurizado antiadherente.

Escurrir los garbanzos y enjuagar con suavidad, dejándolos bien secos. Disponer en un robot o procesador de alimentos con todos los demás ingredientes salvo el chocolate. Triturar en tandas, removiendo cuando sea necesario, hasta tener una masa homogénea; pueden quedar ligeros tropezones.

Picar el chocolate negro groseramente a cuchillo sobre una buena tabla y añadirlo a la masa, removiendo a mano hasta integrar. Tomar porciones del tamaño de una nuez, bolear con las manos y distribuir ligeramente separadas en la bandeja. Si estuviera muy pegajosa, refrigrar 30 minutos.


Aplastarlas ligeramente con un tenedor humedecido o con los dedos, y hornear durante unos 10-12 minutos, hasta que estén doradas con un tono tostadito. Sacar del horno, esperar 10 minutos y trasladar a una rejilla para que se enfríen por completo.



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